Cuando vayan mal las cosas
como a veces suelen ir.
Cuando ofrezca tu camino
sólo cuestas que subir.
Cuando tengas poco haber,
pero mucho que pagar,
y precises sonreír
aún teniendo que llorar.
Cuando ya el dolor te agobie
y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes,
pero nunca desistir.
Tras la sombra de la duda,
ya planteada, ya sombría,
puede bien surgir el triunfo
y no el fracaso que temías.
Y no es dable a tu ignorancia
figurarse cuán cercano
puede estar el bien que anhelas
y que juzgas tan lejano.
Lucha, pues por más
que en la brega tengas que sufrir,
cuando todo este peor
más debemos insistir.
Si en la lucha el destino te derriba,
si todo en tu camino es cuesta arriba,
si tu sonrisa es ansia satisfecha,
si hay faena excesiva y vil cosecha,
si a tu caudal se contraponen diques,
date una tregua, pero no claudiques.